El problema de la eyaculación precoz

El problema de la eyaculación precoz

Las parejas no son conscientes de la gravedad de la eyaculación precoz hasta que no viven con ella. En mi caso estuvo a punto de terminar con mi relación de pareja. Si no hubiera sido porque me puse en manos de un profesional como el Psiquiatra Dr. Hernández, supongo que ahora sería un soltero más y estaría llorando por las esquinas. Afortunadamente supe asimilar el problema que tenía y acudir al sitio adecuado.

En primer lugar hay que establecer lo que es eyaculación precoz. Es una falta de control sobre el reflejo eyaculatorio; por tanto, es un trastorno de la fase del orgasmo durante la relación sexual. En los casos más graves, el hombre eyacula antes de la penetración de su pareja o segundos después de hacerlo. En mi caso no era así, pero estamos hablando de que era un minuto más o menos.

Al principio no lo quise dar importancia, y siempre decía que era porque mi chica me gustaba un montón y me ponía mucho. Pero claro, con el paso del tiempo el problema se fue agravando. Yo, a escondidas, probaba de todo. Buscaba en Internet trucos, consejos o cualquier cosa que pudiera hacer que mis relaciones duraran más tiempo. Probé con la masturbación previa, (pero claro llegaba sin apenas deseo), probé con pastillas de las tiendas especializadas en sexo (un camelo) incluso con la mente, el famoso truco de pensar en las alineaciones de tu equipo de fútbol favorito. Pero nada. Era penetrar y correrme en seguida. Y es que el cerebro de un hombre es muy complicado.

Ganas de llorar

Mi frustración era máxima. Primero porque no sentía nada. Pero sobre todo, porque veía como mi chica no disfrutaba y se sentía mal. Era el orgullo de hombre el que estaba en duda. Yo escuchaba a todos mis amigos como hablaban del tiempo que estaban haciendo el amor, de las veces que lo hacían, y la verdad es que me daban ganas de llorar. Era muy frustrante. Por supuesto, después de este sentimiento de humillación llega el de pensar que te va a dejar por otro que la de más placer.

En definitiva, fueron casi dos años de peleas continuas. De no querer hacer el amor por miedo al fracaso. Como es lógico mi pareja ya no quería estar conmigo, yo me enfada y volvíamos a discutir. Incluso ya a la desesperada mi mujer me decía barbaridades del tipo que me fuera de prostitutas a ver si me enseñaban. La verdad es que no se lo tomaba en serio, porque era consciente de lo mal que lo estaba pasando ella.

La solución

Al final, y después de una noche que la recuerdo llena de reproches, lágrimas y abrazos. Mi pareja y yo decidimos que nos teníamos que poner en manos de profesionales. Mi problema era de cabeza, y sobre todo estaba afectando a todo. Así fuimos a este psiquiatra que es experto en psicoterapia Individual y de Pareja. Y aunque al principio no noté mejoría, tengo que reconocer que con el paso del tiempo todo fue a mejor. No es que ahora estemos horas y horas, ni que hagamos como en la película de 50 sombras de Grey,  pero afortunadamente si nos sirve para mantener una relación ‘normal’, y que el fantasma de la eyaculación precoz haya desaparecido de mi vida. La verdad es que no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo.

Para terminar, si queremos poner la nota de humor, os diré que dice el refrán que las prisas solo son buenas para los ladrones y los malos toreros. Pues lleva toda la razón.