Combatir la rutina de pareja

Combatir la rutina de pareja

Son muchas actividades las que podemos realizar con nuestra pareja para salir de la rutina, darnos un respiro y recuperar la magia que nos mantiene unidos, sintiendo de nuevo que deseamos estar juntos porque disfrutamos de la compañía mutua.

moto pareja

En primer lugar es fundamental que nos olvidemos de la rutina y dejemos de planificar las salidas para dejar espacio a la improvisación. Podemos decidir disfrutar espontáneamente de una escapada de fin de semana romántico, de relax y alejados de las obligaciones del día a día (incluidas las que tienen que ver con los niños). Conocer grandes ciudades como Valladolid o Barcelona o huir a un rincón relajante para evadirnos de los ruidos y las prisas son alternativas adaptables a los gustos de cada pareja.

En ocasiones somos presos de nuestra propia organización y nos obligamos a caer en una rutina que en realidad no nos gusta.

Otra técnica que suelen recomendar los psicoterapeutas como María Laura Fernández, y los especialistas de Benviure en terapia de pareja es iniciarse en la práctica de alguna actividad nueva juntos. Compartir conjugado con la novedad genera vínculos entre las personas y, por qué no, es una buena excusa para hacer cosas nuevas que nos apetezcan: practicar algún deporte o realizar algún curso de artesanía o actividad al aire libre fomentará la complicidad entre los dos y favorecerá a las relaciones sexuales.

Hablando de sexo, hay que dejar paso a la creatividad en la cama. La rutina sexual es otro de los ingredientes que desgastan mucho a una pareja. Hacer el amor en lugares nuevos, probar nuevas posturas, añadir nuevos juegos y juguetes en nuestras relaciones y variar en los días semanales en los que se practica sexo fomentarán la pasión y la comunicación dentro y fuera del dormitorio.

Pasar tiempo solo o alejado de la pareja realizando actividades en solitario o con amigos es una muy buena manera de estimular nuestra relación, aunque pueda no perecérnoslo en un principio, pues nos permite por un lado disfrutar de algo que nos guste (ir de compras, disfrutar de un masaje o de una sauna relajantes, tener una charla amena con un amigo frente a una taza de café…). Mientras practicamos todas estas actividades, desconectamos de nuestra vida de pareja y nos damos espacio a nosotros mismos. De esta manera, tenemos también la oportunidad de echar de menos a nuestra pareja y de que deseamos realmente disfrutar más de nuestros momentos con ella. Darse espacio y sentir la libertad es la mejor receta para darnos cuenta de que una relación de pareja no es ninguna cadena que nos ate a nuestro compañero, siendo él en realidad un ingrediente más de nuestra vida que nos la hace más sencilla y agradable.

Si algo nos han enseñado los psicólogos es que la comunicación es fundamental en cualquier relación, pero para que surta efecto debe practicarse adecuadamente, es decir, sin distracciones de ningún tipo y con contacto visual. Si nos resulta difícil carecer de distracciones por la presencia de los niños o las obligaciones en casa, la respuesta es salir a comer o a cenar fuera, y tomarnos ese momento solo para nosotros. En ocasiones estamos resentidos por cosas que no se han hablado en su momento o que nos han estado preocupando durante mucho tiempo, pero no debemos perder de vista que lo que queremos es disfrutar de un momento agradable, en el que podamos sincerarnos con nuestra pareja desde la comprensión, el respeto y la conciliación. Es un momento para compartir y expresar nuestros deseos y preocupaciones. Un aspecto fundamental a la hora de mantener estas conversaciones es alejarse de los sentimientos de culpa, los reproches y los resentimientos.

Mimarse el uno al otro y cuidar los pequeños detalles alimentan el amor tanto del que da como del que recibe: un masaje, besos cariñosos por sorpresa, unas velas para cenar, comprar un detalle para él o ella cuando hemos salido solos… Estos pequeños gestos combaten la rutina y alimentan la atracción infinitamente más que las grandes proezas que ocurren con mucha menos frecuencia.

 

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