Sigue habiendo trucos para celebrar al máximo de San Valentín

El amor es uno de los grandes sentimientos que guardan relación con el ser humano. Es la sensación más pura que podemos mostrarle a las personas que nos rodean, con independencia de si son hijos, primos o parejas. Lógicamente, manifestaremos ese amor de una manera diferente si hablamos de una cosa y otra, pero lo que está claro es que el querer a una persona es una de las cosas que permite creer todavía en la Humanidad, a pesar de todo lo que se ha visto en esta Tierra a lo largo de la Historia. Ni que decir tiene que cualquiera de nosotros y nosotras, con independencia de que lo quiera reconocer o no, siente amor por alguien.

Durante todo este artículo, vamos a enfocar el amor desde el punto de vista de la pareja, que ya sabéis que difiere al amor que sentimos por la familia de sangre. Por regla general, el amor en pareja se caracteriza por ser más eléctrico, más fogoso, más intenso. Es el amor al que relacionamos directamente con el sexo. Y esto lo hace especial. Lo hace especial porque es este tipo de amor el que nos saca esas mariposas en el estómago, el que nos hace sentir vivos, el que nos permite amar de la manera más intensa. Quienes lo hemos experimentado, lo sabemos de sobra. Y no cambiaríamos esa sensación por nada en el mundo.

Soy una de esas personas a las que le gusta vivir el amor en pareja de una manera muy intensa. Y a mi novia le pasa lo mismo, así que somos una pareja que se entiende a la perfección en este y en otros muchos sentidos más. Una de las cosas que nos caracteriza es que nos encanta vivir conjuntamente fechas que están señalizadas en rojo en nuestro calendario: las fechas de nuestros cumpleaños, la de nuestro aniversario de novios, la fecha en que nos conocimos y, por supuesto, la de San Valentín. Y siempre solemos hacernos regalos en estos días tan señalados, además de salir a cenar o hacer alguna actividad especial que no tenemos tiempo de hacer durante el desarrollo de la rutina habitual.

A finales del año pasado, empecé a preparar nuestra celebración de San Valentín. La verdad es que durante las primeras semanas del año no tenemos ninguna de esas celebraciones de las que os hablaba en el párrafo anterior, así que cogemos siempre con especial interés la de San Valentín porque es la primera del año. Y, como ya os estaba diciendo, yo empecé a organizarla desde finales de diciembre, sobre todo en lo que respecta al regalo que quería hacer o al restaurante al que quería acudir. La verdad es que es algo bonito pensar en estas cosas porque permite que el amor siga estando vivo y no caiga en un pozo de monotonía que siempre es peligroso.

Además, tengo que decir algo con lo que seguramente muchos estáis de acuerdo. Cuando se planea una cita romántica en la que hay una cenita, privacidad para nosotros mismos y nuestra pareja, algún regalo… suele haber bastantes opciones de que, después de todo eso, haya sexo. Y qué queréis que os diga, desde mi propia experiencia personal puedo garantizar que esos encuentros sexuales después de una cita como la que os he descrito suelen ser mucho más placenteros porque las dos personas que componemos la pareja nos entregamos más y el resultado de eso siempre gira en beneficio del placer y el disfrute.

En el caso de la cita del año pasado, lo que hice fue comprarle a mi chica una gargantilla que estaba compuesta por un doble corazón de plata con nuestros nombres en ellos. Venía buscando algo parecido durante los últimos años y al poco de empezar el mes de enero lo vi en la joyería Lorena, en la que además tuve que pararme para elegir entre una variedad bastante amplia de joyas y que puedes pedir incluso por Internet. Cuando llegó el 14 de febrero, mi chica se mostró encantada con el regalo, yo con el que me había hecho ella y tuvimos una cena muy íntima y genial, que después terminamos coronando con un encuentro sexual del que todavía nos acordamos.

Normalmente, solemos terminar así durante aquellas citas en días que tenemos señalizados en el calendario. No es algo que le pueda resultar raro a nadie. Estoy seguro de que, en muchos de los casos que os afectan a vosotros y vosotras, es parecido. No hay que tener ninguna vergüenza en reconocerlo porque a todos y todas nos gusta finalizar así un día o una velada especial, sobre todo en un mundo en el que muchas veces nos dejamos embaucar por las prisas o el estrés y no disfrutamos de aquellas pequeñas cosas que son las que se verdad nos permiten decir que somos felices y que vamos a recordar por muchos años que pasen.

Hay que mantener viva la llama del amor y creo que esta es una de las mejores formas de conseguirlo. Se debe tener en cuenta que lo que importa no es el regalo en sí, sino el detalle de haberte acordado de la persona a la que quieres. Y tampoco podemos despreciar la importancia que tiene un elemento como el sexo en la pareja. Aunque muchas veces haya un cierto tabú a su alrededor, lo cierto es que estamos hablando de un elemento central para construir una relación y conseguir que se sustente bajo pilares básicos. El sexo es uno de ellos y, quien lo niegue, se está cerrando ante lo evidente, cosa que no le puede hacer bien alguno.

¿Es San Valentín más importante que una fecha de aniversario? 

No quería finalizar este artículo sin enfatizar la importancia que tiene una celebración como la de San Valentín. Ya sabéis que los meses de enero y febrero suelen ser bastante fríos y tristes y que es necesario llenarlos de algo de luz y color. No son muchas las parejas que suelen celebrar su fecha de aniversario o de boda en estos meses, cosa que no me sorprende porque no se puede haber empezado una relación cuando lo que más pereza nos da es salir a la calle. Por tanto, celebrar San Valentín siempre suele ser idónea para tener algo por lo que mostrar ilusión en esas primeras semanas del año. Pero, ¿cómo de importante es esta fecha? ¿Tanto como la que supone para mí y mi pareja?

Vamos a ver qué es lo que dicen los datos al respecto de un asunto como del que venimos hablando:

Lo primero que se encargan de comentar, en este caso desde el portal web de El Publicista, es que el 41% de las parejas españolas no celebra San Valentín. Bueno, pues a mí me gusta darle la vuelta a la tortilla porque parece que es un mal dato, pero es que eso equivale a que el 59% de las parejas sí que celebra una festividad como de la que venimos hablando. Son 3 de cada 5 parejas, que no está nada mal. La verdad es que creo que es un buen porcentaje y que, además, se viene incrementando con el paso de los años tanto en España como más allá de las fronteras de nuestro país.

Hay otra noticia, en este caso publicada en la página web de El Confidencial Digital, que indica que el 78% de los españoles celebra San Valentín cenando fuera de casa y que el 5% se decanta por comprar flores. Como podéis ver, en este caso el porcentaje de gente que sí se interesa por la celebración de una festividad como de la que estamos hablando es mucho mayor, lo que revela que el interés de las parejas por mantener viva la llama de su amor especialmente un 14 de febrero es bastante grande y digno de mención. La verdad es que San Valentín es una fecha idónea para todo tipo de parejas, desde las que llevan casadas más de medio siglo hasta las que acaban de comenzar.

San Valentín nunca pasa de moda y menos ahora que hay una legión de marcas y empresas que hacen campañas con sus servicios y productos para una época del año como de la que venimos hablando. Nada ni nadie va a impedir que esas campañas sigan rellenando espacios publicitarios en redes sociales o en televisión, haciendo que un momento del año como este continúe tan vivo como el primer día y que exista una generación de conciencia al respecto de lo que significa San Valentín para todas las personas que se encuentran enamoradas.

Espero que tanto mi experiencia personal como la exposición de mi pensamiento en relación a San Valentín pueda hacer que esta festividad continúe celebrándose y generando ese impacto que fomenta todavía más el amor y los buenos sentimientos que le acompañan. El mundo necesita más amor que nunca a tenor de las noticias que vemos todos los días en la televisión, así que hay que promoverlo tanto como nos sea posible. Esa es la única esperanza de salvar la Humanidad.

 

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