La joyería y el sexo

La joyería y el sexo

Joyería y sexo son dos términos que van unidos. Uno cierra los ojos y solo recuerda aquella noche en la que ella apareció totalmente desnuda y solo cubierta por un collar de piedras preciosas. Fascinante, ¿verdad? Pues estamos de enhorabuena porque en los últimos tiempos se ha puesto de moda lo de regalar joyería sexual. Y es que no hay duda de que el sexo puede ser lujosamente perfecto con collares vibradores, pulseras que hacen las veces de esposas y anillos capaces de motivar algunas zonas sensibles del cuerpo. Ya no va a ser solo cosa de las películas, sino que podremos tenerlo en nuestra propia casa.

Lo bueno es que estas joyas son tan útiles para usar en la calle como en la habitación con nuestra pareja. Son una propuesta para variar la rutina y despertar la imaginación con sutiles pero sugerentes adornos para el cuerpo. Estos son algunos de los objetos que he visto en las páginas de Internet, y la verdad es que algunos tienen muy buena pinta.  

Petting Rings es un anillo que sostiene los dedos índice y pulgar en la posición del «chumudra», que es muy usual en la práctica del yoga y resulta ideal para masturbar a tu pareja o realizarle una felación. El contacto de tu mano con la delicada piel de sus zonas íntimas y el suave tacto del acero proporcionarán a tu pareja una mezcla de intensas sensaciones que será incapaz de olvidar.

El hombre puede sentir un gran placer también. En este caso  a través de una funda de bronce, que se coloca alrededor del glande y el frenillo, y que comprime el miembro. Además puede ser acariciado suavemente con los dedos o la lengua húmeda, a través de los patrones de calado proporcionando a ambos miembros de la pareja nuevos y excitantes modos de vivir el sexo oral.

Collares

Para los más cañeros, existen collares que pueden ser látigos, aretes que se convierten en pinzas para los pezones, un collar que contiene lubricante… Todo preparado para disfrutar del sexo de primera mano, pero siempre siendo discretos, elegantes e inesperados. Y es que en mi opinión, la sexualidad debe ocupar un espacio en nuestras vidas todos los días y debemos asumirla con orgullo, ya sea en el trabajo, el restaurante o la intimidad de nuestro cuarto. Es el momento de asumir la sexualidad como algo positivo para nuestra relación.

Tampoco hace falta ser tan explícito. Si no eres partidario de estos elementos que forman parte del sexo puro y duro, también puedes hacer sentir el morbo con joyas más sofisticadas. Me refiero a regalar a tu pareja joyas que sirvan como única prenda de vestir. Recuerdo mi experiencia cuando compré en Joyería Lorena un colgante en forma de luna. Aún tengo en mi mente la imagen de mi mujer saliendo del baño solo con ese regalo. Fue muy especial y sirvió para mantener la mecha encendida.

Ambiente perfecto

Mi recomendación es preparar una cena íntima, de esas donde alimentos de los llamados afrodisiacos son los protagonistas. Es decir, marisco, un buen postre, ostras, etc…y lo que no puede faltar es una buena botella de vino. Si a todo esto, le pones un poco de romanticismo y de originalidad.

Todo ello se convierte en un juego entre lo público y lo privado. Nosotros nos vamos a divertir ideando situaciones con doble función. Una pulsera de cuero y acero inoxidable se ve elegante en el día y atrevida por la noche cuando se utiliza en un juego previo a modo de esposas. Algo que me resulta muy excitante.

Rizar el rizo

Ya para terminar, os pongo otro ejemplo, aunque en mi caso, yo no lo haría. Y es que alguien ha diseñado joyas copiando la vagina de sus propietarias. Cuando lo leí no daba crédito.  De esta manera se crea una obra maestra de orfebrería con una perla natural imitando el clítoris

Aunque se pueden considerar como accesorios de lujo, las joyas sexuales, aparte de aumentar la excitación en el juego sexual también pueden ser una muestra de amor y cariño por la pareja. De confianza, de esas cosas que hacen que la mecha de la relación no se apague y se mantenga durante muchos años.