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Así regalas, así eres

cOMPARTE

A nadie le amarga un dulce. Los regalos son algo que a la gran mayoría nos gusta recibir. Algunas personas, prefieren regalar a ser regaladas, otras, ni lo uno ni lo otro, aunque al final un regalo en el sentido más simple de la palabra, siempre agrada a quien lo recibe. Regalos hay de todo tipo: personales, afectivos, divertidos, con significado, hechos por uno mismo, ostentosos… Depende de quien los haga o para quien sean, el momento en el que se entreguen o la circunstancia, puede darnos mucha información de la persona.  

En ocasiones, se asocian las malas acciones e incluso las infidelidades a los regalos más ostentosos. Joyas como las que ofrecen en Serrano Joyeros, expertos en todo tipo de joyería, grandes ramos de flores o artículos selectos, pueden indicar que la persona que los entrega, se siente culpable por algo, o trata de ocultar alguna mala acción. No siempre es así, ni tiene porque serlo. Es más común hacer regalos desganados y por compromiso que por haber cometido un error, como nos hacen ver en las películas. De cualquier modo, hemos indagado un poquito en la psique para averiguar el perfil de las personas en función de los regalos que hacen o si prefieren regalar o recibir regalos.  

Evidentemente esto no es una ciencia exacta ni matemática, es solo un esbozo de lo que puede ser el perfil de una persona. Como perfil, puede resultar suficiente, pero para completar, hay que matizar y rellenar esos aspectos que componen a la persona. Si embargo, puede darnos una idea de porque una persona en concreto nos hace cierto tipo de regalos. Puesto que nuestra personalidad, impregna lo que somos y lo que hacemos, cualquier acción que realicemos, entre la que podemos incluir la de hacer regalos, puede revelar información sobre nosotros mismos, hacia lo demás y hacia nuestra propia persona.  

Para definir estos aspectos, reparamos en la psicología del regalo, esa psicología que muestra la relación que existe entre nuestra personalidad y el tipo de obsequios que hacemos a los demás. No se trata del medo contenido del regalo, la presentación, los costes y el tiempo dedicado, juegan un papel relevante en esta acción.  

Puedes ser de esas personas que planean los regalos con tiempo suficiente o que los adquieren sobre la marcha sin pensar mucho en ello. Tal vez te guste incluir un toque personal en ellos o tu prioridad es el valor económico. Todos esos aspectos implicados en el proceso de los regalos, pueden ayudar a hacer una radiografía interna de la persona que regala, incluyéndonos a nosotros mismos.  

¿Dar o recibir? He aquí el dilema 

La acción de regalar algo a alguien o recibir un regalo, es algo especial para cada una de las partes. Quien entrega el presente, logra la satisfacción de ver el disfrute de la otra parte y, quien recibe el regalo, siente la muestra de cariño de quien lo ofrece. No en vano, hacer regalos es algo que fortalece los lazos de una relación, así como la confianza. El intercambio de regalos antes de llevar a cabo una tarea, mejora el rendimiento cognitivo y las conductas de cooperación. Esto es un hecho basado en estudios que indican que, a nivel cerebral, se detecta un aumento en la irrigación de la corteza prefrontal dorsolateral, en palabras más mundanas, el área del cerebro que se relaciona con la planificación, la organización y la regulación de la conducta.  

Por esta razón, entre otras, se considera que tanto dar como recibir regalos, beneficia a ambas partes. El hecho de que unos prefieran regalar y otros recibir, se explica por las diferencias de cada uno en la forma de relacionarse.  

A nivel psicológico, hacer regalos puede considerarse como un contrato social (algo impuesto y por compromiso) o como un acto de aprecio mutuo entre dos partes. Con independencia de cual sea la forma de verlo, existen cuatro componentes clave que determinan cual es nuestra forma de hacer regalos y, por consiguiente, hablan de nuestra personalidad. Los factores son los siguientes: 

  • Costes financieros o económicos, es decir el valor material del regalo. 
  • Tiempo empleado en encontrar y adquirir el presente o elaborarlo.  
  • Energía mental invertida en su planificación, escoger el regalo adecuado para la persona a la que se le va a entregar. 
  • Costes físicos que son necesarios para conseguir el regalo.  

Diversos estudios, indican que a la hora de recibir el regalo, lo que más se suele valorar es la inversión de tiempo, energía mental y física en su consecución, dejando el valor económico en un aspecto menos relevante. Sin embargo, esto tiene matices y depende de la situación, el contexto y las partes involucradas.  

De todas formas, la implicación de cada individuo en las diferentes áreas, puede ayudarnos a definir un perfil de su personalidad. Aquellos que priorizan el dinero que se invierte en el regalo, difieren en muchos aspectos con las personas que prefieren dedicar tiempo a encontrar el regalo perfecto para el destinatario. La persona que prevé el regalo con antelación, será diferente de aquella que prefiere la espontaneidad y creatividad que utiliza toda su energía física en obtener el regalo perfecto en el momento. 

Un ejemplo claro de como la forma de hacer regalos puede definir la personalidad de una persona, lo vemos en los rasgos narcisistas. Este tipo de personas, se consideran a si mismas como superiores a los demás y, por lo tanto, merecedoras absolutas de todo lo bueno de la vida, sin cuestionárselo. Esto se refleja de forma directa en la manera que tienen de hacer regalos. Siempre van a intentar por todos los medios que su regalo sea tan único como ellos se creen ser. Nunca van a optar por artículos sencillos o convencionales. Prefieren regalar algo que sea exclusivo e inolvidable, escogiendo generalmente, regalos caros, grandes y ostentosos, pensando siempre en como dejar una huella duradera y positiva. A su vez, dedican mucho tiempo a lograr la presentación perfecta, envoltorio incluido.  

Para gustos, los colores, para regalos… personalización 

Existen personas para quienes lo más importante es el componente emocional del regalo. A través del obsequio, pretenden hacer una demostración de afecto hacia la personas que lo recibe. Por esta razón, dedican gran esfuerzo y tiempo para encontrar algo que emocione a la otra parte, a la vez que se adecua a sus gustos e intereses personales. No reparan en el coste, pues lo principal es el valor sentimental del presente. Es muy frecuente que hagan regalos que han elaborado con sus propias manos, o han personalizado en exclusiva para esa persona. Este tipo de personas, disfrutan enormemente envolviendo los regalos y poniendo tarjetas y dedicatorias dirigidas a la persona que las recibe.  

Por otro lado, encontramos personas cuya falta de empatía, enfocan el acto de regalar hacia el lado del compromiso socialmente establecido. Debido a que lo sienten como una obligación, no se preocupan de analizar los gustos y preferencias del destinatario, suelen comprar algo fácil de encontrar, rápido y poco personal. Además de que suelen dejar todo para el último momento, cuando ya no hay más remedio y descuidan tanto la presentación como el detalle.  

Para los más perfeccionistas, solo sirve la excelencia. No toleran los fallos, por lo que tendrán un especial cuidado en que el regalo este en perfecto estado y disponga de una presentación impecable. Una mera imperfección en el envoltorio puede hacer que cambie el regalo por otro. Como ellos mismos se proponen alcanzar unos niveles de espectacularidad y perfección sobresalientes, la planificación del regalo se inicia con bastante antelación, así se aseguran que todo este bajo control y contar con el tiempo suficiente para solucionar los posibles imprevistos que puedan surgir.  

Contando con estos factores, podemos hacernos una ligera idea del perfil de la personalidad de quien nos hace un regalo. No obstante, es necesario tener en cuenta muchos otros factores y aspectos de la conducta de la persona en otras parcelas de su vida para poder catalogarlo como poco empático, narcisista o humilde.  

Una misma persona, puede tener el mejor detalle con su pareja porque le sale así, lo hace con amor, cariño y entrega. Busca el regalo perfecto, pasa tiempo planificando su compra o manufactura y cuida hasta el mínimo detalle, hasta alcanzar la perfección absoluta, al tiempo que pretende regalar lo mejor de lo mejor, algo único y exclusivo. A su vez, esa misma persona, puede hacer un regalo por compromiso y dejar su compra para el último momento, no tener en cuenta las necesidades de la persona que lo va a recibir, ni sus gustos. Busca algo más universal y no pierde mucho tiempo ni invierte demasiado dinero.  

Este ejemplo, viene a decir que, las personas funcionamos según nos hagan funcionar. A medida que recibimos damos y viceversa. Si una persona nos inspira algo, sea positivo o negativo, actuaremos en consecuencia. No se trata de algo que nos defina en absoluto, pues a veces, tan solo nos adaptamos a las circunstancias y el momento.  

Ahora bien, en determinadas circunstancias, este tipo de perfiles, pueden darnos una gran información sobre la persona. Aunque, como dice el dicho, lo que cuenta, es el detalle.  

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