Sexo y Relaciones de Poder

Sexo y Relaciones de Poder

Relacionamos el sexo con el placer, si bien también ha estado relacionado siempre con el poder de una forma u otra.

Ahora bien, el problema no está en el poder en sí mismo sino en el abuso de él, en la manipulación a través del poder.

Por ello, es tan importante ser conscientes de estas formas negativas del poder, para ser capaces de identificarlas si estamos expuestas a ellas.

De entre las diferentes formas de abuso de poder, el acoso sexual es una de las más comunes.

De hecho, se produce en un 87% en el entorno laboral y con el propósito de amedrentar, abusar y humillar a la víctima, creando un ambiente laboral e intimidatorio.

Cuándo podemos hablar de una situación de Acoso Laboral

Muchas veces sueles verlo en las noticias o te hablan de casos lejanos, por lo que sabes que es una realidad muy traumática que padecen otras personas, hasta que el problema te toca de cerca, entonces es cuando realmente empatizas con la víctima y te planteas todas las formas posibles para ayudarla.

En mi caso, que fui una testigo de un Acoso Laboral a una compañera, tuve la suerte de no ser la víctima de esta problemática sino una observadora, pero aún se me pone la piel de gallina al recordarlo.

Todo empezó un verano, en el que, con motivo de una baja maternal se incorporó a nuestra empresa una atractiva joven en prácticas, prácticamente recién salida de la Universidad y con todas sus esperanzas puestas en su aprendizaje y nueva oportunidad laboral.

Era una chica independiente y muy reservada, apenas se relacionaba con el resto de compañeros y compañeras. No sé si fue por mi facilidad para socializar, pero algo en mí debió de darle confianza porque pronto empezamos a hacernos amigas.

Todo transcurría con normalidad, hacía muy ben su trabajo, era una joven muy despierta y con mucha iniciativa, siempre se adelantaba a lo que había que hacer, además era realmente atractiva así que no tardó en destacar.

Lo cierto es que en los años que llevaba trabajando en esta empresa siempre me había sentido muy a gusto y no podría hablar de mal ambiente entre los que éramos compañeros, siempre pensé que había un verdadero sentido de equipo y compañerismo. Más tarde, y a raíz de lo que ocurrió me di cuenta de que había pecado un poco de ingenua.

Nuestro jefe, siempre me había parecido todo un caballero, uno de esos hombres que cualquiera querría como esposa. De hecho, más de una estaba coladita por él, pero estaba casado y todas pensábamos que era uno de esos pocos hombres fieles y extrañamente románticos.

No obstante, era muy poco lo que realmente conocíamos de él. No sé si había sido mi intuición o una aversión a las figuras de poder, pero siempre me había mantenido a una distancia prudencial de nuestro jefe.

En la empresa estaba muy respaldado, todos confiaban en él, pero en ciertas ocasiones me resultaba un hombre muy frío y calculador y que difícilmente aceptaba un no por respuesta.

Si bien, era una de esas intuiciones sin fundamento así que tampoco le daba mucha importancia.

El momento en que me di cuenta que algo iba mal fue en una cena de empresa, nuestro jefe no dejaba de hacer bromas extrañas a la joven becaria. Todo el mundo se reía, pero no eran bromas sanas, eran provocativas y hasta humillantes.

Pasó mucho tiempo después de esa cena hasta que se atrevió a contarme lo que pasaba. Nuestro jefe había conseguido desplazarla, todos en la empresa pasaban de ella. Creo que ya no podía más cuando me contó que había sido víctima de Acoso Laboral por parte de nuestro jefe.

A partir de ese momento me di cuenta de todo, entendí cada gesto extraño, cada broma, cada piropo como señales que no había identificado antes de un claro caso de Acoso Laboral.

Efectivamente, nuestro jefe también cumplía con el perfil de acosador, un hombre aparentemente normal que ve a la mujer como un ser inferior y utiliza el acoso sexual para demostrar su superioridad de género o laboral.

No podía seguir trabajando en esa empresa, no podía seguir haciendo que no veía la realidad que tenía ante mí.

Al compartirlo con una amiga con experiencia en el tema, me dijo que recurriera a Duran y Duran Abogados, especialistas en acoso sexual, unos abogados con mucha experiencia en estas situaciones que nos ayudaron a identificar la situación y a poner los recursos legales necesarios para resolverla.

No sé qué hubiera pasado con esta joven si no me lo hubiera contado, tampoco quiero imaginarme hasta qué punto hubiese aguantado esa situación, pero si algo aprendimos de esa experiencia, es la importancia de identificar la situación y compartirla, y es que a veces pedir ayuda es lo mejor que se puede hacer en casos como estos en los que te han anulado por completo.

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