De dónde viene el Tantra

De dónde viene el Tantra

El año pasado el Tantra llegó a mi vida, lo hizo casi sin avisar para revolucionar mi forma de entender las relaciones y la vida. Todo empezó con la llegada de una nueva compañera de piso que daba talleres de Tantra. Después de tener varias conversaciones con ella me empezó a parecer interesante y decidí probar alguno de sus talles.

Me explicó que el tantrismo es un movimiento que surgió en la India hacia el siglo IV DC. Existen diversas escuelas tántricas, entre las que podemos mencionar: la Escuela de la Conciencia Vibrante o de la Vía Triple (que aparece a comienzos del siglo IX), la Escuela Kula (que se remonta al siglo V), la Escuela Krama (que aparece hacia el siglo VII) y la Escuela Pratyabhijña (fundada al final del siglo IX).

Los textos tántricos, denominados Tantras, Agamas o Samhitas, son considerados el Quinto Veda y los apropiados para nuestra era, la era de Kali Yuga (la Edad oscura). En la escritura Tantra, se revela la verdad con más claridad para que pueda beneficiar a toda la humanidad, si bien hay instrucciones especiales para cada clase de ser humano.

Tardé bastante en entender algunos de sus conceptos, puesto que, si bien parecen sencillos, tal y como se exponen solo con la propia experiencia empiezas a entenderlos.

El Tantra celebra la divinidad en todos los seres y de todos los seres y cosas; por esta razón, sus seguidores no rehúyen prácticas y métodos que, en otros contextos espirituales, se considerarían pecaminosos. Su rasgo más distintivo es la adoración de la Diosa o Madre Diosa y, en la versión hindú, lo Divino omnipresente se polariza en dos principios, uno femenino, Shakti y otro masculino, Shiva. Shakti es creación, cambio y Shiva es receptividad y conciencia.

El tantrik, practicante del Tantra, reorienta todas sus energías hacia la autorrealización, siendo ésta la función de los ritos que observa. Todos ellos deben tener un carácter transformador y así, el practicante va uniendo y fusionando su energía (Shakti) y su conocimiento (Shiva). Se propone una superación de su condición humana, realizando la unidad de Shiva y Shakti, más aún, haciéndolo dentro de sí mismo.

Para el Tantra, sólo el tiempo sagrado es “real” y ese tiempo suprime las otras formas de tiempo. Así, la creación no es un acontecimiento único que se produjo hace mucho tiempo, sino que es un proceso continuo, la creación actúa aquí y ahora; sólo subsiste un eterno ahora.  La vida es un proceso continuo en el espacio y el tiempo, sin vacíos entre las diferentes formas de vida.

El Tantra en las Relaciones Personales

Así, en el caso de las relaciones, se enfatiza la importancia de establecer relaciones conscientes, de una auténtica presencia con el otro y se entiende el sexo como una forma más de comunicación, una unión íntima en la que debe primar la confianza y la apertura.

Necesitaría muchos talleres para empezar a aprehender estas ideas y a aplicarlas en mi vida. Aún recuerdo un Taller de Tantra muy especial que se celebró en Barcelona, quería vivir cada momento de ese viaje al máximo, por lo que me alojé en mi Hotel favorito, el Boria Bcn, un Hotel de lujo en el que sumergirse en el barrio de El Born, y visitar la Basílica de Santa María del Mar, el Museo Picasso, el mercado de Santa Caterina o las tiendas más actuales, dando un agradable paseo por sus encantadoras y animadas calles.

Es así, a través de esta filosofía que no solo se puede entender mejor al otro sino a uno mismo en el proceso. La verdad es que hasta entonces nunca había puesto consciencia en mi forma de relacionarme, ni con mis amigos ni tampoco en pareja.

Estas ideas cambiaron radicalmente la calidad de mis relaciones, pero, y lo más importante, cambiaron mi relación conmigo misma.