Discapacidad y sexualidad, ¡basta de tabúes absurdos!

Discapacidad y sexualidad, ¡basta de tabúes absurdos!

Quizá parezca que desde la salida de nuestro país de la dictadura de Franco todos los tabúes se hayan superado y roto, pero no es así ni de lejos. Muchas son las cuestiones que todavía no nos atrevemos a tratar en conversaciones cotidianas entre amigos o en los medios de comunicación. Un buen ejemplo de ello es la extraña asociación que se hace normalmente entre los términos “sexualidad” y “discapacidad”. Y ese tema está ahí, existe aunque no lo tratemos.

La homosexualidad forma parte de nuestras conversaciones de forma habitual, al igual que otras opciones sexuales, el tercer sexo ya aprobado en muchos países o la exagerada transfobia que se intenta reducir poco a poco en España. También las formas de generar encuentros sexuales son más variadas, siendo algo aceptado socialmente las aplicaciones móviles y páginas webs para buscar pareja o un encuentro sexual esporádico. Entonces, ya es hora de continuar desenterrando realidades ocultas, como por ejemplo el hecho REAL y LÓGICO de que las personas con discapacidades psicológicas o físicas tienen relaciones sexuales.

Y es que la sexualidad de todos no versa únicamente en alcanzar orgasmos, lograr o evitar embarazos y prevenir enfermedades de transmisión sexual. Hay miles de aspectos a tratar en este tema. Por ello me quiero centrar en uno: cómo se debe encauzar la sexualidad en personas con discapacidad.

Los discapacitados físicos tienen peculiaridades especiales, ya que parte de su cuerpo no funciona del modo habitual o directamente está ausente. De este modo, hay asociaciones como Sexualidad y Discapacidad que ponen a disposición de todo el mundo información de cómo conocer el cuerpo de nuevo si se ha sufrido accidentes o cambios físicos. Por otro lado, y tratándose de una tarea ligeramente más compleja, también asesoran a personas con discapacidad psicológica para que puedan tener una vida sexual sin problemas.

¿Cómo se consigue que una persona con discapacidad tenga relaciones sexuales de forma que no corra riesgos innecesarios? Como con el resto de las personas, mediante la educación. Si un chico, por ejemplo, no conoce el funcionamiento de su propio pene poco va a conseguir más que frustración. En cambio, si se le explican esas básicas cuestiones es posible que llegue a tener una vida sexual plenamente satisfactoria.

Es más, tal es el éxito a la hora de educar a discapacitados psíquicos y físicos que han empezado a surgir tiendas de juguetes de adultos, como cambiadepostura.com, y ortopedias online, como Interortopedia, especializadas en personas discapacitadas.  Cada vez es mayor la oferta de establecimientos y webs conocedoras de que este material sexual lo pueden emplear discapacitados perfectamente.

Si hasta hay negocios ya, ¿por qué continuamos promoviendo estos tabúes? Hablemos abiertamente de sexualidad, de la sexualidad de todos, personas con discapacidad incluidas. 🙂

(Película recomendada sobre educación sexual en discapacitados: Las sesiones)

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